No presumo de «hablar 30 idiomas». Cuido de verdad los cuatro que importan aquí —alemán, inglés, español y mallorquí—, uno a uno, y los hablo yo, así que sé cuándo una respuesta suena rara. Y si te llega un huésped italiano, francés o neerlandés, también lo atiende.
Uno de cada tres huéspedes, y los que más gastan. Aquí no es un extra: es la diferencia.
Casi uno de cada cinco. El idioma común de medio mundo.
El de casa y el de tus huéspedes nacionales.
El detalle local que dice «esto es de aquí».
Y responde también en muchos otros idiomas cuando hace falta.
Cualquier IA dice que «habla todos los idiomas»; el problema es cuando contesta en el equivocado o suena a robot. Yo cuido el tono en cada idioma para que suene natural y cercano, con los datos reales de tu casa, y con una persona —yo— detrás que revisa. Detecta el idioma mensaje a mensaje y se adapta aunque el huésped cambie a mitad de conversación.
La forma más rápida de creerlo es probarlo: abre la demo y háblale en alemán, o en el que quieras.